HOMENAJE A MIGUEL ROMERO (1945-2014)

Artículos:

María Jesús Miranda
Socióloga

Aunque solo tres años más pequeña que él, yo también soy hija intelectual de Moro. Hija rebelde, pero hija apasionada, feliz y agradecida.

En 1978, la revista El Viejo Topo, nacida en 1976, pidió a Miguel artículos para componer un Dossier sobre trotskismo. En septiembre de ese año yo había hecho mi contribución más arriesgada al movimiento de PNN; me presenté a una oposición a profesores adjuntos de universidad y le solté al tribunal una parte de lo que llevaba dentro. El tribunal consideró que mi ejercicio había constituido una “autoexclusión” de la prueba y parece que ni siquiera la puntuaron. Mis camaradas de la LCR estaban allí, entre el público, y aplaudieron a rabiar.

Fue uno de los momentos más emocionantes de mi vida. Todavía no había cumplido 30 años.

Moro me ofreció algunas de las páginas que le había adjudicado la revista al trotskismo para publicar lo que cupiera de mi desahogo. Acepté y, gracias a su generosidad, empecé una fructífera relación profesional con aquel medio.

Tres artículos formaron el dossier trotkismo: “Los orígenes del movimiento Trotkista en España”, de Javier Maestro; “Breve diccionario trotkista (para ociosos), de Luciano Rincón (fallecido) y una entrevista de Jorge Redo a Massimo Gorla: “Nunca he sido trostkista”.

Y ahora, unas palabras sobre el movimiento de los PNNs y las PNNas. Hasta la muerte del dictador, la universidad española era el conjunto de cortijos de una serie de catedráticos elegidos a dedo tras la depuración de 1939 y el exilio forzado de los intelectuales republicanos. En cada cortijo trabajaban el señorito o cátedro, a los capataces o adjuntos y los braceros o profesores no numerarios.

Para que os hagáis una idea, en 1972 mi sueldo de profesora ayudante era de 333 pesetas al mes, lo mismo que valía una camisa muy popular anunciada en TV. Los adjuntos eran gente de confianza de los señoritos, elegidos a dedo y a perpetuidad y a los braceros se nos contrataba por una temporada entre los recién licenciados más empollones.

Entre 1975 y 1978 apenas se convocaron oposiciones. Luego, la Constitución de 1978 dejó todo en suspenso, hasta que se aprobara la Ley de Autonomía Universitaria. Una vez elaborada esta por el primer gobierno del PSOE, las Universidades empezaron a crecer como hongos, una en cada provincia pequeña y cuatro o cinco en las grandes.

Mientras, los PNN seguíamos en precario. Estábamos tan hartos de todo aquello, de la estructura feudal de las cátedras, de la reproducción de las elites franquistas en la universidad, de nuestro propio precariado, que formamos un movimiento bastante amplio y duradero.

En 1985 nos compraron. Nombraron profesores idóneos, con condición funcionarial y retribuciones de adjuntos, (que pasaron a llamarse titulares) a todos los que habíamos sacado adelante la universidad durante aquel decenio tan difícil.
Nos reconocieron la antigüedad, así que por eso yo me he jubilado con muchos años de docencia.

Como el ejército, la magistratura, la policía, la inspección de hacienda y de trabajo, la medicina, la psiquiatría… el profesorado universitario es hijo de la dictadura.

Yo tuve la inmensa suerte de tener, además, otro maestro:

Miguel Romero, Moro.

La Educación Preescolar

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La entrada parcial con la que nos gustaría seguir esta semana gira en torno a La Educación Preescolar.
El artículo se llama La educación preescolar una doble necesidadpublicado en la Revista Triunfo en Julio de 1975.

El problema que se plantea es el mismo que constituía el debate parlamentario que se produjo en la Comisión de Educación del Congreso el 2 de Febrero de 2012 entre el ministro Wert y la diputada socialista Fernández Dávila, que preguntaba sobre la educación de 0 a 3 años, el ministro Wert le contestó textualmente:

Me parece muy interesante el planteamiento, la cuestión de la educación de 0 a 3 años. Se lo voy a decir con toda franqueza, yo creo que eso no es educación, creo que es básicamente conciliación”

Hace ya 38 años que María Victoria Abril y yo les respondimos: La Educación Preescolar es una doble necesidad.

Por una parte facilita a las madres su reincorporación al empleo tras la baja de maternidad y, por otra facilita a los niños y niñas la adquisición de pautas de comportamiento y valores que no podrán tener en su desarrollo posterior.

La primera cuestión es obvia: durante el primer año de vida es indiferente para el bebe permanecer en casa o asistir a una guardería. Pero, en este caso, el permiso maternal debería prolongarse hasta los 12 meses después del parto y, por lo tanto, el estado debería compensar a las mujeres durante todo este tiempo, lo que no parece posible en estos tiempos de crisis económica.

A partir del momento en que el niño comienza a andar, parece oportuno que se empiece a educarle en cuestiones como la psicomotricidad, la compañía de otros niños de su edad y el aprendizaje de pautas básicas en la alimentación, la limpieza y el ejercicio que raras veces se aplican sistemáticamente por las madres o abuelas que cuidan de ellos en el hogar.

Es decir, la educación infantil en el primer año de vida es una cuestión de conciliación y de Presupuestos Generales del Estado y por lo que llevamos visto de este Gobierno, la conciliación no es precisamente un asunto prioritario.

Puede que las ideas sobre educación de uno a tres años que exponíamos en aquel artículo de 1975 hayan quedado obsoletas.
Por ello para el libro se añadirá el comentario de una especialista en el tema: la profesora Pilar Soto.

Educación: De la excelente continuidad jerárquica al deterioro de la calidad académica y laboral

Artículos:

Begoña Marugan
Socióloga

De la excelente continuidad jerárquica al deterioro de la calidad académica y laboral

El artículo “La universidad de taifas”. Poder, dinero y autonomía”, que Mª Jesús Miranda publicara en El Viejo Topo hace treinta años, me trae a la memoria un hecho reciente. Llevaba cuatro años como profesora asociada en la Universidad Carlos III de Madrid cuando unas elecciones al rectorado me hicieron chocar de bruces contra la pervivencia de prácticas del medievo.  El artículo 45 de los Estatutos de esta Universidad establece que la Comunidad Universitaria elegirá Rector mediante elección directa y sufragio universal, libre y secreto. El voto será ponderado de acuerdo con los porcentajes que corresponden a cada sector en el Claustro Universitario.

Porcentajes correspondientes a cada sector:

a) Profesores doctores pertenecientes a los cuerpos docentes universitarios:  54%

b) Profesores pertenecientes al colectivo de profesores contratados doctores, asociados, eméritos y visitantes: 8%

c) Ayudantes doctores, ayudantes y becarios de investigación: 10%

d) Estudiantes de Grado y Postgrado: Veinte por ciento a repartir por el Consejo de Gobierno, solamente a propuesta de la Delegación de Estudiantes, que se ajustará en función del peso relativo de cada colectivo, no pudiendo ser menor al 2%  la representación de los estudiantes de Postgrado.

Voto ponderado por estamentos. ¿Qué era eso de cada hombre un voto que siempre criticamos las feministas porque nos dejaba fuera? Y así, de pronto comprendí algunos de los comportamientos y relaciones de vasallaje y endogamia que se producen en el ámbito académico. Acabar con ciertos males del pasado es difícil desde dentro.

Cuando “vives” dentro de una determinada cultura “naturalizas” la misma. Por un lado, la costumbre y la cotidianeidad posibilitan la reproducción y por otro, la necesidad de pervivir dentro de este campo profesional impide la crítica. Nada por otra parte diferente a lo que sucede en otros ámbitos laborales donde cualquier cuestionamiento se interpreta como un ataque en lugar como una palanca de mejora social.

Como vemos, en “La universidad de taifas” se expone algunas cuestiones que siguen siendo de actualidad, unas veces porque pervivieron y otras porque se están resucitando.
Un ejemplo de esto último lo encontramos en el Informe para la reforma y mejora de la calidad y eficiencia del sistema universitario español, encargado por el Ministro Wert.

En el mismo se propone volver al viejo sistema de la LOU según el cual para acceder a la condición de profesor/a funcionario/a (titular o catedrático/a) había que pasar primero por una prueba de habilitación nacional y después por un concurso en la universidad que convocaba la plaza.

Para la contratación laboral directa e indefinida del profesorado se recomienda la creación de un comité de selección de cinco miembros, con al menos tres catedráticos, que además de recomendar al rector el candidato a contratar propondrá su salario; y todo ello, una vez pasada la acreditación, sólo mediante una entrevista o una prueba oral. Eso sí, el único requisito sería no contratar a los doctores de la propia universidad. ¿Nostalgia del pasado?

Si de problemas se trata tampoco hay que ir muy atrás. Basta mira el presente y deducir el futuro. Según el artículo de Miranda, alrededor de la LAU giraban fundamentalmente tres debates: universidad público o privada, universidad gratuita o no y universidad controlada por el consejo académico o por el consejo social. El resultado final se ha saldado con veremos con una universidad pública elitista al servicio de los mercados.

  • Mercantilización de la universidad

La reivindicación de una universidad pública ha sido trasversal a diferentes luchas y continuada en el tiempo. La encontramos desde tablas reivindicativas como la de 1976, de las I Jornadas de la Dona, en la que se apostaba por una enseñanza obligatoria, pública, laica, gratuita y no discriminatoria, hasta en los lemas de la huelga educativa general del 24 de octubre pasado.

Ahora, como entonces, no se trata tanto de apostar por la universidad privada como de que las élites utilicen la pública para sus necesidades y servicios. La novedad en este sentido radica en la mercantilización de la universidad y en el rechazo a los recortes económicos que se la están imponiendo. No puede haber una universidad pública de calidad sin financiación suficiente.

La reforma del sistema educativo –activada con el RDL 14/2012– ha introducido cambios significativos que atentan contra la autonomía universitaria, la calidad educativa, el acceso universal y las condiciones laborales de sus trabajadores y trabajadoras. La estrategia de reforma persigue, por un lado, la descapitalización financiera y de recursos de la propia universidad, y por otro, su conversión en institución elitista al servicio de los intereses privados.

Las políticas de austeridad están siendo utilizadas como mecanismo y justificación necesaria para cambiar definitivamente de la universidad de masas a la universidad-empresa y de este modo consolidar el modelo universitario en consonancia con la lógica ideológica e instrumental del orden de esta nueva fase del capitalismo. Algo que ni es nuevo, ni exclusivo del Estado español.

Desde el Consejo Europeo de Lisboa del año 2000 -según sus propios escritos- las políticas europeas han estado encaminadas a preparar el paso a una economía competitiva. Europa “necesita un entorno universitario saneado y floreciente” que permita conseguir la “excelencia en sus universidades para optimizar los procesos que sustentan la sociedad del conocimiento” y lograr el objetivo de convertirse “en la economía más competitiva y dinámica del mundo”.

Procesos como Bolonia se insertan claramente en el nuevo paradigma de la senda de la mercantilización y la liberalización de la educación superior.

Así, el Espacio Europeo de Educación Superior se ha realizado bajo un sistema marcadamente liberal, que acaba teniendo a la productividad, la competitividad, la empleabilidad y la mercantilización como sus elementos centrales.

El concepto de “excelencia” revela el verdadero sentido del discurso del capitalismo cognitivo. Como argumenta Galcerán, en La universidad en conflicto, la “excelencia” se utiliza de forma recurrente para definir la “capacidad para producir conocimientos explotables con fines industriales”, es decir, desde la asunción de criterios empresariales y como salida al mercado.

Cuando se propone la constitución de los “Campus de Excelencia”, lo que realmente se está planteando es la configuración de parques tecnológicos combinados de empresas y centros de estudios e investigación y no de centros académicos relevantes.

La eficacia y la excelencia del sistema universitario se alcanzan si se atiende a los criterios y consejos empresariales, aunque para ello además de apostar por la Universidad-empresa, se limite la democracia interna y -siguiendo la estrategia EU 2015- se proponga la sustitución del Consejo de Gobierno y el Consejo Social por la creación del Consejo de la Universidad como órgano máximo de decisión.

  • ¿Y qué decir del debate de la gratuidad de la universidad?

El RDL 14/2012, de 20 de abril, de medidas urgentes de racionalización del gasto público en el ámbito educativo, modificó el sistema de precios público de acceso a la universidad. El precio de la universidad depende de su posición y prestigio ya que está fragmentada – existiendo universidades de primera y de segunda-, y despiezada por ciclos, tipo de formación, programas y sectores prioritarios. 

Pero al margen de esto hay que recordar que ahora el precio de las tasas es prefijado por la comunidad autónoma correspondiente, lo que dibuja un panorama cada vez más heterogéneo en el ámbito de los precios públicos universitarios y que además se han subido las tasas.

Los límites prefijados por el Ministerio oscilan en una horquilla de entre el 15 y el 25 % del coste real para las enseñanzas de grado,  porcentaje que es mayor en segundas matriculas -entre el 30 y el 40%-, y en terceras -entre el 65 y el 75%-. A partir de la cuarta las tasas son entre el 90 y el 100%. Además los estudiantes extranjeros no comunitarios, que no tengan permiso de residencia, deberán abonar el 100%.

En el curso 2012-2013, el precio medio del crédito de primera matricula en las titulaciones de grado ya fue de 17,9 euros, un 16,7% más caro que en el curso anterior. El incremento ha sido desigual en las distintas Comunidades Autónomas. Aunque la subida afecta más a unas carreras que a otras, de media, en toda la Comunidad de Madrid, los precios públicos han subido un 65% acumulado desde 2011.

De suspender, el precio del crédito se pone en 60 euros en segunda matrícula y en 113 en la tercera. En cuarta y sucesivas en 151 euros. Por tanto, así una asignatura de Grado de 6 créditos puede llegar a costar 906 euros.

Si se trata de máster el precio es aún mayor. El precio aumentará en función del puesto que la universidad ocupe en el ranking de las enseñanzas superiores. Entre las más caras se encuentran la Universidad Carlos III, la de Alcalá, la Pompeu Fabra y las andaluzas.

El precio del crédito oscila entre los 191,7 euros y los 70,77. En 2012 el crédito mínimo de un máster en Madrid estaba en 65 euros en primera matrícula y en 97 euros en segunda. Y entre las universidades, la Universidad Carlos III de Madrid lidera la lista de las tasas más caras con el Máster en Administración y Dirección de empresas, de dos años, que cuesta un total de 23.000 euros, 11.500 euros anuales.

Estas tasas están impidiendo que un número importante de alumnos pueda seguir sus estudios. Los periódicos informan de que 6.500 estudiantes andaluces no podrán pagar su matrícula por ejemplo.

La subida de tasas se acompaña con la disminución de las becas y el cambio de las condiciones de acceso a las mismas. La nota media requerida para estar exento del pago de la matrícula ha subido al 5,5, y se exige el 6,5 para otras ayudas económicas. Con la universidad sucede lo mismo que con la sanidad, que sólo se podrán formar aquellas personas que tengan dinero. La elitización de la universidad es evidente.

Pero además el alumnado recibirá menos calidad por tasas cada vez más caras. ¿Por qué van a recibir menos calidad? Porque el principio –introducido con el artículo 135 en la C.E – de estabilidad presupuestaria, así como la limitación del déficit público y de la capacidad de endeudamiento de las distintas administraciones públicas ha llegado a la universidad y se reducirán gastos de donde sea y muy especialmente de los destinados a personal.

La reducción del precio de la fuerza de trabajo ha sido la política seguida por el ejecutivo del Partido Popular. La primera y más nítida expresión de este propósito la plasmó desarrollando una reforma laboral –Real Decreto-ley 10/2010, de 16 de junio, de medidas urgentes para la reforma del mercado de trabajo– en la que para incentivar la contratación abarató el despido. Lo que en la universidad se profundiza mediante el Real Decreto-ley 14/2012, que incrementó la jornada lectiva del personal docente.

Con esta medida, además de empeorar las condiciones de trabajo del PDI permanente, se persigue disminuir la contratación de profesorado no permanente. De este modo la aplicación de la enseñanza individualizada  que preconiza Bolonia resulta imposible.

La ecuación resulta clara, más horas de docencia para grupos más numerosos. A falta de datos sobre el número de despidos del PDI, lo que sí se puede afirmar, según la CRUE (2012), es que la media de los alumnos y alumnas matriculadas por personal de administración y servicios ha subido de 12,49 en el curso 2008-2009  a 20,79.  Mientras el PDI está asumiendo cada vez más funciones administrativas que no le son propias en una tendencia clara hacia la PASificación del personal de investigación y docencia.

Educación: ¿Cuánto ha cambiado la universidad?

Artículos:

Mª Jesús Miranda
Sociologa

Este es el único artículo que, en toda mi vida, he publicado bajo pseudónimo. La cosa fue como sigue.

Luis González Seara, catedrático de Sociología, fue Ministro de Universidades en el gabinete de Adolfo Suárez, entre 1989 y 1991. Me conocía, como alumna de licenciatura y doctorado. Había estado en el tribunal de mi tesis y  en otro para obtener una plaza de adjunto del que hablaré en otra entrada de este blog. Sabía que era miembro del movimiento de PNNs y que no tenía por costumbre morderme la lengua. De modo que, en 1990, me encargó un estudio sobre la situación de la Universidad española. Necesitaba otro punto de vista.

El estudio  se basaba en un análisis de los presupuestos universitarios y en una serie de entrevistas a catedráticos y profesores de nuestra amplia piel de toro. Creo que le gustó. A través de uno de sus asesores, Ángel Viñas, me pidió una versión reducida para publicarla en EL PAÍS. De pronto, se me quedó mirando y dijo “¿Tú tienes plaza en propiedad?”. Le dije que no. Lo que si tenía eran dos niños pequeños y la necesidad de sacarlos para adelante. Me contestó que, en ese caso, mejor no publicara nada.

Así supe que los PNNs habíamos perdido. Que no habría contratos laborales revisables cada cinco años, ni verdadero reconocimiento del mérito y la dedicación y que la Universidad seguiría mucho tiempo bajo el influjo de aquellos catedráticos fascistas que se perpetuarían en el poder.

Dicen los franceses que el humor es la cortesía de la desesperación. Publiqué el resumen  del estudio, en broma y con nombre falso, en el medio en el que entonces escribía regularmente, El Viejo Topo. Hace de esto 32 años. Que el lector juzgue…