No alimentar el miedo. Criminalidad, atención mediática y percepción social

182202_10150116292643846_5303329_n

Vía fffound.com

Artículos:

Carmen Ruidíaz García
Sociologa
Alberto Fernández Ruidíaz
Periodismo y Derecho

En este diálogo entre generaciones al que nos ha invitado Mª Jesús Miranda, nos hemos juntado dos generaciones unidas por lazos afectivos sólidos y por intereses intelectuales comunes.

Nuestra primera incursión conjunta para abordar el problema social de la inseguridad ciudadana se produjo en el VIII Congreso Español de Criminología celebrado en San Sebastián en el 2011. En aquel momento posamos la mirada en la revisión de teorías y datos empíricos que hablaban de la inseguridad ciudadana como problema criminológico y también como punto programático a nivel político y social.

Constatábamos que la extensa investigación empírica había puesto de manifiesto que la percepción de la inseguridad ciudadana, la violencia, el delito, los delincuentes y las demandas de control por parte de la ciudadanía son el resultado de un complejo proceso subjetivo de definiciones y atribuciones valorativas, son una construcción social de la realidad.

Esas mismas investigaciones ofrecían datos de interés sociológico (sincrónicos y diacrónicos) que permitían hablar, con fundamento científico, de una cierta la influencia de los medios de comunicación social en la creación de nuestro universo cognitivo sobre la realidad criminal.

Unos años después, al amparo de la entrada en este blog “Inseguridad Ciudadana” y del artículo “La construcción social de la inseguridad”, nos sigue pareciendo interesante continuar la reflexión sobre el influjo de los medios de comunicación, sobre todo el periodismo, en la construcción social de la realidad y, por añadidura, en la construcción social de la inseguridad ciudadana como problema social.

Partimos de la base de que tanto ayer como hoy, en nuestras sociedades democráticas, los medios de comunicación, el periodismo, juega un papel importante en la adquisición, por parte de los ciudadanos, de conocimientos sobre el entorno, sobre los demás e incluso sobre sí mismos; son importantes maquinarias de construcción de la mentalidad social.

El periodismo comunica lo que pasa (noticia); nos acerca a todo ello y lo hace ver, sentir, comprender (reportaje); abre ventanas por las que nos llegan impresiones de lo que ocurre en diversos lugares y en diversos sectores de la vida social (crónica); presenta, analiza y enjuicia las obras que se ofrecen al púbico (crítica); y recoge las diversas opiniones y puntos de vista, bien especializados (comentarios firmados), bien aquellos con los que la opinión reacciona ante los hechos que pasan y las noticias y comentarios que se publican (cartas y chistes), y completa el ciclo con la opinión del periódico (editorial).

El periodismo construye su discurso a partir de hechos que son transformados en noticias y después irradiados a la sociedad, creando pequeños escenarios de la vida cotidiana reformulados y /o modificados por los mensajes que emiten los media.

Una característica básica del periodismo es la de contextualizar la noticia dentro de las distintas secciones. Esta distribución de la información corresponde a diversas categorías principales tales como política nacional e internacional, vida social, deporte, arte, ciencia o criminalidad.

Este criterio ofrece ventajas e inconvenientes. Así, entre las ventajas, esta clasificación permite, entre otras cosas, localizar fácilmente la noticia. Entre los inconvenientes, este tratamiento obliga a clasificar los hechos dentro de determinados marcos globales, reduciendo de manera notable las relaciones de unos con otros.

Se podría afirmar que al incluir una noticia en una sección se delimita su alcance y relaciones. La presentación en compartimentos orienta a una lectura asistida de las noticias.

Además de las secciones, los contenidos de un periódico pueden ser estructurados en lo que se ha denominado géneros informativos y que corresponden a diferentes modos de comunicación e interpretación de la realidad, son modos convencionales de interpretar la realidad y varían según la función que se les asigne y el propósito que se persiga.

Los géneros son el producto de diferentes prácticas sociales y culturales, que tienen lugar dentro de un campo específico de conocimiento. Al igual que cualquier otra situación social, la confección de la prensa tiene una estructura jerárquica. Así, todos sus miembros, desde el director al fotógrafo, pasando por los redactores, tienen asignados una función y un status.

La elaboración de los géneros periodísticos no es una excepción. Los géneros no sólo difieren por su contenido y relación con respecto a la noticia, sino también en relación con el profesional a quien se encomienda el tema.

Es prácticamente universal la creencia de que el periodismo es contar la verdad. En la cultura periodística actual se mantiene como doctrina la verificación de los hechos a partir de fuentes diversas y fiables.

Sin embargo, el periodismo, y las empresas que lo sustentan, no es un mediador neutral, lógico y racional de los acontecimientos sociales, sino que ayuda a reproducir ideologías reformuladas.

A la hora de cumplir con su labor informadora, las agencias y los periodistas, han de seleccionar necesariamente con criterios, eso sí, que se pretenden profesionales, determinados aspectos de un acontecimiento e ignorar otros, ante la imposibilidad de mencionar todo aquello susceptible de ser recogido como datos de la noticia.

Y, en consecuencia, esa selección privilegia a determinados sujetos enunciadores para hablar sobre el tema de entre todos los posibles; unos determinados personajes o actores del relato para protagonizar las informaciones entre todas las posibles o unos determinados ámbitos sociales o campos temáticos para encuadrar las noticias entre todos los posibles.

Opiniones autorizadas han llegado a decir que el periodismo objetivo es la gran mentira del universo y sostienen que todo es subjetivo.

Efectivamente, la información no parte de la objetividad de la noticia, sino que realiza una selección entre todo lo que ocurre, se ofrece una interpretación de los hechos, se emite un juicio de valor y, en definitiva, se trata sobre la base de unos criterios establecidos.

Estos criterios incluyen la ideología subyacente a la selección, valoración, magnificación y priorización de unos hechos sobre otros.
Pues la noticia es, ante todo, un producto sociocultural. Como tal producto, implica un proceso enormemente complejo que se desarrolla bajo la interacción de los recursos y propósitos del periódico y su repercusión social.

Por ejemplo, la noticia nace cuando es seleccionada por las agencias. Una vez elegida, continúa su proceso mediante su ordenación, transformación y ubicación. Sin embargo, su valor final dependerá de la representación social o de su capacidad para crear consenso. Los medios no sólo se valoran por el interés de la noticia, sino también por su repercusión o importancia.

En suma, los medios de comunicación no cuentan lo que pasa, sino que proponen una interpretación de lo que pasa; es decir, hacen una propuesta de realidad, remiten a un modelo de representación del mundo y del funcionamiento social (1)

Y todo ello se complica en el escenario de la sociedad red, una sociedad, sobre todo en nuestro contexto cultural y científico, en la que el periodismo se encuentra sometido a cambios, que afectan a todas sus facetas: soportes, tecnologías, lenguajes, negocios, etc… que hacen difícil predecir los rasgos de su futuro próximo.

Volviendo al caso de la inseguridad ciudadana, los medios de comunicación ejercen una gran influencia, no siempre determinante y única, sobre las presentaciones que el público se hace de la criminalidad y los delincuentes al transmitir de ellos imágenes estereotipadas y muchas veces incorrectas.

Ya en 1988 Rico y Salas, haciéndose eco de distintas investigaciones, indicaban que en EE.UU. el 45 % de la población declaraba haber recibido información sobre la delincuencia a través de la prensa escrita; en Holanda las noticias referentes a este tema llegaban a los ciudadanos a través de la prensa en un 66 %, de la radio y la televisión en un 13 % y de otras personas en un 13 %.

En nuestro país, diversos estudios han señalado a los medios de comunicación fomentan los miedos colectivos al utilizar un enfoque sensacionalista, sesgado y descontextualizado de la delincuencia y su control provocando prejuicios y actitudes de resentimiento.

Igualmente han destacado que existen unos elementos claves que conforman las representaciones de la delincuencia y que se relacionan con los conceptos de malo, ladrón, robo, juvenil, droga, cárcel, pobreza, etc… configurando un marco problemático que refuerza la mentalidad del miedo al delito y fortalece las políticas públicas punitivas en detrimento de las políticas rehabilitadoras y reinsertadoras de la pena.

Dicho de otro modo, los medios de comunicación al tratar la realidad criminal apuntan en la dirección, al menos en nuestro país, de que los discursos mediáticos sobre temas penales sobrerepresentan el volumen de la realidad criminal, a la vez que son uno de los factores que producen alteraciones en la percepción de la inseguridad ciudadana lo que conlleva o justifica una determinada respuesta legislativa en materia de política criminal, exponiendo de esta forma a la opinión pública a propuestas de política criminal alejadas de los valores garantistas y de orientación rehabilitadora y reinsertadora de la pena tal como se presenta en la Constitución española.

Más, como tuvimos ocasión de corroborar en un pasado, los medios de comunicación no son la única causa explicativa de la inseguridad ciudadana, son un indicativo más sobre los límites en que se mueven los comentarios y opiniones de la población sobre el sentimiento de inseguridad.

Ahora bien, la imagen del delito, del delincuente o las demandas de control podría modificarse con una política de comunicación donde prime un discurso informativo más plural y polifónico, más centrado en los puntos de vista de los distintos agentes y más atento, no sólo a las demandas, sino también a las necesidades sociales.

Un discurso que no caiga en la tentación fácil de confundir y asustar para conseguir determinados fines. La información plural es necesaria no sólo por razones éticas o morales, sino también por razones de eficacia social. Y esto conlleva, a nuestro juicio, apostar por un periodismo de calidad en este ámbito, reforzando los principios y criterios éticos del buen periodismo, un periodismo que se oriente hacia unos determinados códigos éticos de la profesión periodística que fortalezcan la convivencia social dentro de modelos sociales democráticos y de derecho.

La prensa durante sus épocas pretéritas ha educado en valores morales, si bien estos solían responder a unas líneas argumentales opuestas (republicanas o conservadoras). Una importante labor del nuevo periodismo es la pedagogía aséptica de los valores morales.

Que enseñen que el rigor informativo necesita de un poso y de reflexión frente al periodismo fugaz de la red (y lo demuestren con la calidad de sus textos); pero más importante me parece la educación para vencer los prejuicios asociados a la criminalidad.

La eliminación de los estigmas y clasificaciones estratificadas podrá ayudar a que no se asocie un asesinato un robo con la marginalidad o la inmigración.

Un ejemplo ayuda a ilustrar lo que decimos. Una niña asalta a una mujer en la salida del metro de Sol en Madrid, la niña parece hambrienta (hasta aquí el comienzo de la noticia y todos pensamos en una rumana carterista), pero al final del texto se revela que es una niña afincada en la clase media antes de la crisis, que no tiene dinero para ir al colegio al que la han trasladado por la nueva política de asignación de centro educativos (generalmente desarrollada según los méritos del alumno y su clase social) y, además, roba para llevar dinero a casa ya que su padre está en paro y su madre padece una minusvalía por la que ha dejado de cobrar el subsidio.

Un conocimiento más universal de las motivaciones delictuales y un análisis privado de sesgos es fundamental para eliminar esos estereotipos o clichés.

El periodismo es clave en esta labor que ha alimentado a la inversa merced a la politización de los mismos medios, enzarzados en su búsqueda de verdugos de la sociedad que fundamenten sus discursos político-informacionales.

Por lo demás, el discurso de la seguridad ciudadana forma parte del universo irracional de la utopía reaccionaria; la estabilidad absoluta y la ausencia de perturbaciones no tiene nada que ver con el mundo vital sino con el mineral y la cristalografía. Cambio, contradicción, antagonismo e inquietud forman parte de la vida de cualquier colectividad.

El delito, la inseguridad, está entre nosotros y permanecerá en la sociedad aunque cambie de frecuencia y contenido.

_____________________

(1) Josu Goñi se expresa de la siguiente manera: “La inseguridad, como tantas cosas se fomenta, cuando no se inventa y en todo caso se permite, de los millones de sucesos y anécdotas que pueden ocurrir diariamente en un planeta de 7.000 millones de personas, de todo tipo, con toda seguridad la mayoría muy humanas y hasta entrañables, habitualmente se resaltan las nefastas y solamente esas noticias que inquieten…cuando alguien decide lo que es noticia y lo que no, la manipulación está servida y a eso voy…pareciera que persiguen, la infelicidad de las personas, la desconfianza, la insolidaridad y eso es el sistema, guste o no…”. (Fuente: Comentario en http://bit.ly/1eRVKZp)

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s