Ha llegado el final del libro…

Bueno, tenemos ya bastante material como para publicar un libro en papel y e-book  ¿Dónde estabas en 1975?  que aparecerá en octubre en Libros.com y que podéis seguir adquiriendo en su web.

Gracias, en primer lugar, a todxs lxs que apoyasteis el crowdfoundig y que recibiréis entonces vuestro material.

En segundo, a todxs lxs colaboradores que habéis hecho post las entradas. Recibiréis vuestro e-book correspondiente.

Y por fin, a unos colaboradores muy especiales, los que habéis participado en el evento de Facebook ¿Donde estabas en 1975?, que me habéis ayudado a resituarme en la vida cotidiana de aquellos días.

Un resumen de vuestras experiencias constituye la entrada de este jueves.

En septiembre retomaremos la edición semanal, libres ya de las ataduras del proyecto libro.

GRACIAS DE NUEVO POR TODA VUESTRA COLABORACIÓN

¿Qué paso en 1975?

Mis recuerdos personales de ese año son un tanto confusos. Como se reformó el Código Civil, pude disolver la sociedad de gananciales que tenía con el padre de mis dos hijos mayores y separarme de él “de lecho y habitación”. Esto es tuyo y esto es mío, casa nueva, mudanza, colegio nuevo, disgusto de mis padres…

Era ya mi tercer curso de profe y tenía muchas horas de clase. Además, hacía estudios de mercado para complementar los ingresos. Militaba en el Frente de Liberación de la Mujer y la LCR. Escribía en Combate, en Triunfo y en donde me pidieran un artículo. Me espantaba los moscones que habitualmente rodean a una separada de 27 años. Bebía en la Cervecería Santa Bárbara, bailaba en Bocaccio y dormía 6 horas las noches que había suerte.

Estrené mi nueva casa quemando panfletos en el fregadero, porque nos avisaron de una caída. Aquello empezó a soltar un humo negro que inundó el patio y la comunidad empezó a considerarme la “loca del segundo” y a ocuparse de mis hijos por compasión.

No se como aguanté semejante ritmo durante los años siguientes. Luego vino la resaca que produjo al romperse la “ascendente ola revolucionaria en la Europa del Sur” (el Portugal del 74, la muerte de Franco y la euforia que le siguió, “il sorpasso” del PCI que nunca se produjo…). Reagan y Tatcher subieron al poder, con toda su corte de neocon, aquí aguantamos como pudimos los primeros cierres y privatizaciones y, gracias al nuevo ciclo histórico, pude retomar el aliento.

Digo esto porque el largo ritmo de la historia no se acompasa bien con las exiguas vidas humanas, y hay que ser conscientes de que, por muy rápido que parezca en los libros de historia, a escala individual el cambio en las sociedades va para largo. Yo he tenido la inmensa suerte de vivir dos ascendentes olas revolucionas en la Europa del Sur y por eso me he animado a escribir estas letras.

Cuando comencé con el Blog abrí un evento en Facebook. Muchos de mis amigos habéis relatado qué hacíais en 1975. Gracias a todos por vuestros comentarios.

  • Gracias a todos los que “no eráis ni zigoto” o simplemente, no habíais nacido.
  • A los que nacisteis aquel año, porque vuestras madres recuerdan que “estaban pariendo” y nada más terminar “pedí un transistor ¡qué ilusa, y a una monja!. ¡Me odio por los cuatro días que pasé en aquel hospital!”.
  • A los que recordáis la muerte de Franco porque a los 6, 7, 8 años, recordáis que ese día “fue importante, como la muerte de Carrero, porque no hubo escuela”

– “Y además pasaron por televisión una peli de las que me gustaban, bélica, Objetivo Birmania…”

– “Con 10 años, esperando a que se muriera paquito”

-“En 6º de EGB en los Salesianos de Santander. El curso 76-77 hicimos huelga, yo era delegado de clase y me expulsaron por instigador…”

  • A las que trabajabais con 15 años:

– “En marzo cumplí 15 años, aunque ya llevaba trabajando un año en una fábrica de componentes electrónicos en Carabanchel Bajo, aunque yo vivía en el Alto. Mi pandilla de amigos del barrio nos reuníamos en un colegio de Marianistas y organizábamos conciertos, grupos de teatro, una biblioteca y reuniones de la plata-junta… en un colegio de curas”

  • Y más mayores:

-“En un despacho de abogados de Barcelona, defendiendo obreros en huelga, y en el departamento de Derecho Laboral de la Universidad Autónoma”

  • A los que estabais en la mili:

– “Realizando el servicio militar en Hoyo de Manzanares”.

– “El enano se moría y estaba llamando a filas, recuerdo que nos metían miedo con la marcha verde, pero todavía me dio tiempo de brindar por su muerte”

– “Militarizado en Villacisneros, haciendo el trabajo sucio al gobierno de turno, para dejar desamparados a los saharauis en manos marroquíes”.

  • A los que llevaban una vida corriente:

– “En 1975 estaba en la mili, con 22 años. Me había casado en 1974 y mi hijo nació en marzo de 1975. Me licencié en octubre, poco antes de la muerte de Franco. Trabajaba en banca, cerca de Cibeles, y vivía de alquiler en Móstoles…”

– “Vivía en Getafe y trabajaba en Alcobendas. Ah, sí… y me casé en diciembre”

– “Trabajando y cuidando de mi hija. Entonces tenía un pequeño taller en casa”

-“En Mallorca, trabajando en hostelería”.

– “Trabajando en la mina en Asturias, ese año empecé y luchando por una sociedad más justa, aun sigo… Militaba en Comisiones Obreras, cuando era movimiento sociopolítico y también me tocó vivir su legalización. Luego fui delegado sindical hasta que me prejubilaron, en 1998…”

– “Parece copiada de mi vida. Solo que yo comencé en Modesta en el 69 y me trasladaron al Candín en 1975, hasta la prejubilación en el 94… coincidencias!!!”

  • A los estudiantes:

– “Yo estudiando en la Complu”

-“Yo también. De hecho, María Jesús, si eres quien creo que eres, fuiste profesora mía”.

-“Aquellos años de tantas ilusiones y esperanzas. Recuerdo las carreras delante de los grises, por la calle Larios, solo por pedir una Universidad para Málaga…”

-“Yo trabajaba como maestra en Torrox y estudiaba con cuatro compañeros en el Centro Asociado de Málaga, que dependía de la Universidad de Granada“

  • A los emigrantes:

– “Ese año me fuí a Alemania…”

– “Con 5 años, en la escuela en Córdoba. Ese año mi familia emigró a Barcelona”.

– “Yo en Portugal, disfrutando de la revolución de los claveles”

  • A los de la sopa de letras

– “En septiembre pedí la excedencia y me fuí a Alemania, donde pude contactar con el PCE, que llevaba tiempo buscándolo”.

– “Eran los héroes, los peceros, los que más y mejor se movían. Han cambiado desde entonces, me temo”

– “En 1975 estaba en Alemania, a favor del SPD y en contra de la CDU. Sigo igual”.

– “Yo estaba próxima a la LCR. Cuando murió Franco lo celebramos con tintorro”.

– “También iba a las reuniones de clandestinas de Comisiones Obreras, que a veces se celebraban en iglesias de Vallecas”.

–  “Era del consejo rector de COEBA (Cooperatiba de los trabajadores de <banca) y militaba en la CNT, en la clandestinidad, claro”.

– “Estaba en el PSP con Tierno, en la secretaría de Madrid, llevando la secretaría de Prensa y Propaganda…”

–  “Ah, el viejo profesor, Menos mal que no vio lo que siguió. Qué rabia me da que utilicen su nombre.”

–  “En Trabajadores para la Autogestión y el Socialismo (TAS) que decidimos entrar en Convergencia Socialista de Cataluña (CSC)”.

Y así muchos más testimonios. Echo de menos, sin embargo, más referencias a la represión. Solo hay dos testimonios. “Yo tenía 30 años y tres niños de 12, 10 y 3 años. Mis padres contentos, porque les habían desterrado de su pueblo y tenían que presentarse todos los meses en el cuartel de la guardia civil como si fueran delincuentes”; “Yo estaba contenta con la muerte del dictador porque mis padres estaban contentos. Mi padre fué preso político y comentaban que encima se murió en la cama”.

Pero ningún recuerdo de los terribles fusilamientos del mes de septiembre.

Y lo que es curioso también. Aunque en Facebook tengo muchos amigos de Euzkadi, ninguno se ha animado a participar.

Claro que, como puede verse, la muestra no es representativa, porque mis amigos de Facebook son de izquierdas en su mayoría. Pero queda claro que, de aquellos años, falta mucho por decir.

“Estaba en Sevilla. Vivía en el Palacio de San Telmo. Estudiante. Militaba en el PCE. Tertuliano joven del Café de La Estrella, corazón de la Sevilla auténtica. La de toa la vía. Gracias por hacer esta pregunta. Grandes recuerdos, mucha nostalgia. Gracias a todos los que estabais entonces. Gracias a los que, ahora, queréis saber de los que, entonces, estábamos. Gracias”.

PRECARIZACIÓN DE LA VIDA: declives e inestabilidades de niñ@s, madres, padres y familias. Una doble necesidad o una necesidad a remolque de la otra

Artículo:

Feliciano Castaño Villar
Educador, antropólogo e investigador social
Padre de dos niños escolarizados, de 3 y 5 años

Al oír la palabra España, me viene a la memoria esos versos de Cernuda “soy español sin ganas”, junto a otras realidades de una transición de traiciones y ficciones; una democracia demediada por los partidos dinásticos, la conferencia episcopal y el liso camino del empresariado; unas instituciones patrimonialistas, donde la sombra del franquismo es alargada, en radical transformación hacia un Estado mínimo; un sujeto político consumido por todo lo de beneficiario y usuario.

Un país de países que cumple con las diferentes revoluciones tecnológicas e imperialistas, sin proyecto de luces alguno en el horizonte; una ley de silencio, una mordaza y venda en reconversión permanente; una huída de la realidad primera que nos afecta, un día a día conectivo y mediático de excitación que desplaza la presencialidad y el tacto de la vida; un vacío de pensamiento e invención que deviene la fuerza creativa de lo social en fiesta huera.

Pero también, al oír la palabra España, me vienen otros hechos cargados de deseos y certezas, por personas resistentes y sectores sociales comprometidos, aquellas que persiguen radicalizar la libertad y la democracia en sus grupos de semejantes, en espacios comunes y en las instituciones.

Una política del estar junt@s, de la cotidianeidad y de movimiento de aquellas gentes y grupos que luchan por la dignidad de la libertad, los bienes comunes y la justicia social, “pidiendo de cada uno según su capacidad, dando a cada uno según su necesidad”. El poder de las prácticas se constituye paso a paso, aunque en algunos escenarios sea muy lento y costoso.

Fracturada la cohesión social por el despotismo de los políticos y la banca, la movilización popular del 15M pluralizó y distribuyó la participación en el campo político, ayudó a revitalizar las acciones y los tejidos sociales elaborados desde hace tiempo. Demostró cómo de la colaboración discutida y la inteligencia compartida es posible generar innovaciones y herramientas democráticas.

Terminadas las asambleas populares de las plazas llegaron la PAH, las mareas, marchas, acciones para denunciar y visibilizar la represión policial y judicial, el ingenio de la Solfónica, la contestación de Gamonal, la creación de mercados sociales y otros ejemplos de virtud ciudadana y del poder hacer social y democrático ampliado.
Todos estos hechos y causas, cargados de futuro, me azuzan y me invitan a escribir sobre ello.

La propuesta “¿Dónde estabas en 1975? Recapitulando: 40 años de vida cotidiana en España” tiene la intención de cumplir con el deber de desobedecer esa “ley de silencio”. Un silencio y autocensura que no nos lleva más que a las tinieblas, y al desastre político y moral de las sociedades.

En julio de 1975 la Revista Triunfo publicaba el artículo de Mª Victoria Abril y Mª Jesús Miranda, La educación preescolar: una doble necesidad. Una doble necesidad para dos grupos sociales: por una parte para las madres y su camino para la reincorporación al empleo tras la baja de maternidad, y por otra para los niños y niñas como adquisición de pautas de comportamiento y valores que ayudarán en el desarrollo posterior.

Esta breve y parcial reflexión quiere invitar a un debate abierto que implique a las diferentes posiciones y cuestiones éticas, políticas, de género, sociales, económicas, laborales y educativas que se entrecruzan en la discusión de esa doble necesidad que supone la crianza y educación de 0 a 6 años.

LA CONSTRUCCIÓN SOCIOHISTÓRICA DE LA MADRE Y EL PADRE

Gracias al análisis de la relaciones de poder de Simone de Beauvoir, en 1949, comenzó a denominarse subordinación de la mujer respecto al hombre, lo que llamaron costumbre o estabilidad la teoría funcionalista de M. Mead y T. Parsons. Algunos, desoyendo lo dicho, siguen llamando hoy a lo mismo costumbre o estabilidad, o peor aún, bienestar, equilibrio o estructuración familiar.

La maternidad es una representación histórica repleta de mitificaciones, la mayoría de ellas consagradas al culto de la santa madre, sacrificada y cuidadora. Al lado de la misma, reside la construcción social del padre proveedor (simbólico), aquel que trabaja y a mayores exige su tiempo y espacio, pero que apenas se ocupa de aquellos cuidados (“menores”) infantiles y familiares.

Desde el imaginario cultural dominante de la sociedad de alto consumo, emerge un modelo de padre y madre individualista y de consumo alejado de la tarea de los cuidados. Ambos de clase media (o con aspiraciones a ella), la madre y el padre, trabajan y asumen un tiempo y espacio propio (no exento de tensiones ni de indudable simetría), delegando de algún modo las responsabilidades y tareas de la crianza.

Aquí aparecen los ofrecimientos u ofrendas de las abuelas, y algún abuelo (incidental, normalmente), o en su defecto, los servicios domésticos o de la custodia y el ocio. Apareciendo un grupo de mujeres que tiene a sus espaldas el cuidado de tres generaciones (hijos, padres y nietos), cuando no a su cónyuge. Entre estos dos polos se dan multitud de variantes y composiciones. Madres trabajadoras y cuidadoras que cuentan con recursos y redes sociales establecidas, padres y madres que comparten los cuidados, y un largo etcétera.

El Estado contribuye a una objetivación de la paternidad y maternidad conservadora y mercantilista, que garantiza una tutela a los dos, pero que desatiende el estímulo del cuidado y la educación equitativamente. Resultado de ello son unos permisos por nacimiento y adopción desiguales, así como unos dispositivos institucionales, para la ayuda a la crianza, acompañamiento y al parto, alejados en su orientación y elaboración a la corresponsabilidad.

Inusualmente algunos padres se aventuran, por elección o solicitud, a vivir las implicaciones de la crianza de sus vástagos, con sus no menos fricciones ante un mundo cultural y laboral acostumbrado a otras reglas y rituales en las relaciones sociales.

El patriarcado domina el arbitrario cultural y ser padre de hecho será mirado con ojos de extrañeza, aunque en otros espacios renovados pueda resultar una glorificación indebida. Aquellas mujeres que quieren ser madres y seguir con su carrera laboral serán doblemente penalizadas, con contradicciones ante una realidad que se superpone en el día a día. La familia, las relaciones con el mundo laboral, los media, entre otros, sufriendo diversas presiones y obstáculos por su papel de madre exclusiva o su doble rol de madre y ocupada en su trabajo, estudio y/o actividad. La esfera laboral tenderá a sancionar a aquellas madres con capacidad de trabajo que no tengan recursos suficientes para delegar el cuidado.

UNA DOBLE DEMANDA NUNCA ALCANZADA

Si hoy, estamos en una época en la que el tiempo y los ritmos de las máquinas y del beneficio son modelos contrapuestos a los tiempos humanos, entonces se hace necesario saber de qué parte están la psicología, la pedagogía y la cultura.
Loris Malaguzzi

La importancia de los tiempos naturales de l@s niñ@s, la estima, el buen trato, el afecto y la compresión de l@s adultos, son aspectos más que se estan devaluando por las condiciones materiales y sometimientos a los que se está forzando en los lugares de trabajo y en los centros infantiles.

Las fascinaciones progresistas de consolación tales como “hemos avanzado mucho”, han contribuido a aminorar las diferentes demandas sociales que nunca tocamos.

Según Cáritas Europa (2014), España aparece como el segundo país de la UE con mayor pobreza entre l@s menores de edad, superando el 30% en algunas regiones. La inseguridad social y laboral es un hecho, la última reforma laboral y el estrechamiento de las políticas sociales conducen sin freno a la moldelación de un Estado social mínimo.

El abandono que sufre el ciclo de 0 a 3 años y la etapa infantil, y la escasez de ayudas al transporte escolar y a los comedores escolares reducen al máximo las posibilidades de conciliación para la vida personal, familiar y laboral.

Ni que decir de las circunstancias para aquellas familias con mayor dificultad social, como la monoparentalidad al complicarse el equilibrio sin el reparto posible entre los progenitores, ni tampoco ingresos económicos suficientes. Políticas renovadoras claras serían dar más para quién más lo necesita y no a la inversa como esta ocurriendo.

Para gran parte del empresariado (60%) la conciliación sigue siendo una problemática del ámbito privado, cuando no un conflicto creado por las propias mujeres (para un 40%), según el Instituto Vasco de la Mujer – Emakunde (2006).

Las largas jornadas laborales impuestas generan unas frágiles condiciones para una armonización de la vida familiar, individual y laboral digna. Según la Secretaría de Estado de la Seguridad Social en el primer trimestre de 2014, han solicitado la excedencia por cuidado familiar 7.197 mujeres y 637 hombres (se evidencia la disparidad entre unas y otros), una diferencia en positivo con respecto a 2013 de 660 permisos. Los permisos de maternidad bajaron un 6,47% en el primer trimestre de 2014, respecto al mismo trimestre del año anterior, y un 4,59% el de los padres.

Y a pesar de seguir en descenso el número de empleos y el de nacimientos. Estos datos expresan que, tanto las familias de clase media (y media alta) como las de clase popular, tienen más dificultades a la hora de compatibilizar trabajo con crianza, recurriendo las primeras a la excedencia laboral y las segundas a una renuncia o disminución del permiso por miedo ante posibles sanciones laborales.

Los permisos por nacimiento y adopción, por lactancia, el teletrabajo optativo, la flexibilidad horaria, los permisos por acompañamiento no han mejorado en lo sustancial. Hay una gran resistencia al cambio en los andamiajes de las instituciones y en los intersticios de las mentalidades, que ha demostrado la insuficiencia de las leyes. La ley de Conciliación (1999) y la de Igualdad (2007) han tenido utilidad, pero se hace imprescindible reglamentaciones que exijan a todas las empresas y lugares de trabajo mejorar las condiciones y a velar por la no exclusión y discriminación a la hora de contratar a mujeres.

Del mismo modo, se requiere sensibilización y formación respecto al deber y el derecho a la corresponsabilidad familiar, buscando incentivos para ello e implicando a todas las instituciones, así como exigiendo un mínimo de rupturas en los estereotipos que producen los grupos de comunicación.

Los niños y las niñas tienen la necesidad y el derecho a estar el mayor tiempo posible con sus padres. Un tiempo de serenidad, ajustado a la lentitud consustancial del niñ@, atendiendo al acompañamiento para que se posibilite el deseo de estar junt@s.

¿QUIÉN ACOGE, CUIDA Y EDUCA A LAS PERSONAS DE 0 A 6 AÑOS?

El largo período más importante de toda la vida, en el cual se asientan las bases sobre las que se construirán la personalidad, la cultura, las habilidades de la mujer y del hombre, es el de los primeros días, los primeros meses y los primeros años… Por ello es correcto pensar que las mayores y mejores inversiones deben dedicarse a los primeros estadios de vida, de aprendizaje y de experiencias.
Tonucci (2003)

La red del sistema escolar infantil es un entramado desmembrado y desregulado, en el que conviven diferentes normativas que dependen de diferentes conserjerías o que forman parte de variados centros que incluyen en ocasiones primaria e incluso secundaria.

En la etapa de 0 a 3 años hay una serie de servicios de guardería, ludoteca, bebeteca, parques,… que se adaptan urgentemente a las diferentes necesidades de los padres, sin garantizar un mínimo de requisitos para l@s menores y consagrándose al respecto explicaciones simplistas interesadas.

El modelo actual de la etapa educativa infantil reproduce, unas desigualdades sociales en ascenso. El Estado, y muy desigualmente los gobiernos autonómicos, desatienden una etapa del sistema educativo pre-obligatoria, frente al resto de las cuales se sirve para sus fines.

Desde diversos espacios de práctica profesional de la infancia, se apostó por un modelo universal que nunca llegó a generalizarse, donde l@s niñ@s fueran felices y se desarrollaran en grupos de semejantes de la mano de profesionales preparad@s y comprometid@s con su trabajo.

La política educativa y científica, no han considerado con el mérito que merece la etapa de la educación infantil. Aunque la LOGSE la atribuyó inicialmente los principios e ideas de la Escuela Nueva (Freinet, Decroly) y los principios de la Convención de los Derechos del niño, contribuyó de otra a desnaturalizarla de su identidad unitaria, al crear dos ciclos con sus consecuentes resultados. Nunca se garantizó la gratuidad, la cualidad y universalidad para 0-3 años, desprofesionalizando al personal cualificado para esta edad temprana.

En los últimos años se han deteriorado las condiciones laborales del personal, nunca equiparado a los de primaria (el orden sigue hasta la universidad). Un hito importante es el Decreto de financiación (2008) por medio de la estimulación de la privatización de una de las referencias estatales, la red pública de escuelas infantiles y Casa de Niños (1986) de Madrid.

La LOMCE (2013) transforma el primer ciclo de 0-3 años en mero asistencialismo, acudiendo exclusivamente a la “conciliación”, para eximirse de requisitos especiales en su ejercicio. Abriendo con ello las puertas a la conversión a empresas multiservicio de seguridad, limpieza, construcción o entretenimiento.

En Valencia y Madrid (con una subida de tasas de hasta el 175%) ya se estan cerrando aulas, despidiendo a maestr@s, pedagog@s y dotando de “cheques guardería” a aquellas familias que acudan a centros privados, vacíos de proyecto educativo y de profesionales de la educación y la infancia temprana.

Aunque no sólo, la mejora de la oferta reclama inversión económica. En este sentido el presupuesto del Ministerio de Educación para Infantil (2014) baja un 0,3%, de 159,84 a 159,36 millones de euros.

La escolarización temprana de niños de 0 a 3 años es una necesidad que exige interrogación y reflexión profunda, que implique a l@s diferentes afectad@s. La necesidad laboral, personal, de equidad y familiar en aumento no puede empujarnos, sin más, a llevar a pequeñ@s a almacenes “guarderías” sin antes pensar las demandas de las características de l@s niñ@s. Y ello no es responsabilidad de las familias, sino de toda la sociedad.

Si los máximos responsables del ministerio son capaces de decir que la etapa de 0 a 3 años no es educación, es conciliación. Nos exige, a tod@s, reflexionar si representantes con una inteligencia y sensibilidad tan corta, proclive a no hacer vínculos ni afectos con l@s niñ@s, puedan gobernarnos.

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Bibliografía

 

¿Cuánto tiempo hace que no votabas con ilusión?

Artículo:

María Jesús Miranda
Socióloga

O simplemente: ¿cuanto tiempo hace que no votabas?; ¿has votado alguna vez?.

En la penúltima entrada de esta etapa del blog no he pedido la colaboración de nadie, porque es mi llamada personal al voto en las elecciones europeas del 25M.

En septiembre de 1976, ante la llegada de la democracia, escribí el artículo que comento ¿Sabremos votar las españolas?. Era bastante pesimista: las mujeres nunca hemos tenido confianza en nosotras mismas. Aunque perseguía el efecto contrario: animar al voto, y al voto entonces llamado “de izquierdas” a mis lectoras.

El cambio que se había producido entre las mujeres durante los últimos años del franquismo había sido muy grande;  frente al voto del miedo en 1966, frente al voto conservador de 1933, el voto de las mujeres españolas desde 1982 se ha caracterizado por una abstención menor a la de los hombres y una tendencia pronunciada (superior hasta el 8% en algunas ocasiones) hacia el partido socialista.

La menor abstención puede explicarse por una mayor conciencia cívica o, en otras palabras, un sentimiento más firme de pertenencia a la comunidad. En general, existen dos sectores sociales entre los que el voto es menos frecuente: los jóvenes y los sectores marginados.

En general, los partidos políticos cuidan de sus “jóvenes generaciones” y prometen “el futuro”. Bien entendido, con sus diferentes nomenclaturas y versiones. Pero los jóvenes son bastante resistentes a votar; este no es “su mundo”, no lo es todavía.

Con las mujeres es otra cosa. El partido socialista se las llevó de calle en 1982 por la mera apariencia física de Felipe Gonzalez. Recuerdo de aquellos años las revueltas multitudinarias de chicas alrededor del actor que representaba a Sandokan, el pirata malayo, en una serie de la tele, y del candidato del PSOE, al que se gritaba: “Felipe, capullo, queremos un hijo tuyo”.

Sí, jóvenes lectoras, vuestras madres eran unas deslenguadas.

A partir de 1983 los socialistas fueron ya conscientes de su éxito entre las féminas y explotaron el terreno. En las presentes elecciones, la única cabeza de lista mujer es la candidata del PSOE y la única propaganda electoral específicamente dirigida a las mujeres es la suya.

Ha bastado un desliz del cabeza de lista competidor, un señorito andaluz a la vieja usanza y sin una pizca de glamour, para que la mayor parte de la campaña electoral girase en torno al machismo de la derecha. Despistes o excesiva sumisión de los asesores de campaña.

Otros abstencionistas “de toda la vida” son las minorías marginadas. La etnia gitana y lo que antiguamente se llamaba “pobres de solemnidad”, pobres de la cuna a la fosa común municipal, tampoco se sienten muy proclives a participar en los juegos de escaños.

A pesar de la insistencia del PP sobre el “voto subsidiado de los andaluces”, solo he encontrado un estudio serio sobre la cuestión en el que se demuestra que la minorías subsidiadas son de por si abstencionistas pero que, incluso entre ellas, las mujeres participan más.

En elecciones europeas, sin embargo, es conveniente llamar, tambien a las mujeres, a la participación. La abstención crece desde 1987, hasta superar el 55% en 2009.

Y ahora, mi historia personal: ¿desde cuando no voto con ilusión?. Si he de decir la verdad, solo he votado con ilusión una vez en mi vida, en el referendum sobre la OTAN, en 1986. Perdimos, pero por poco. Y la campaña anti OTAN fue el último movimiento político en el que participé con ilusión.

Yo estaba como apoderada en una mesa electoral. A media mañana llegó una señora mayor. Dijo muy seria al presidente: “Vengo a votar por mi y por mi hermana”. Todos los presentes le aseguramos a coro que no podía. Ella insistió: su hermana estaba impedida, ella traía su carnet de identidad y una autorización… Pero, claro, no pudo votar por su hermana.

Antes de marcharse echó una mirada alrededor. Debió pensar que yo era la persna más fiable de las allí reunidas y me preguntó bajito: “Pero no le quitarán la pensión, ¿verdad?” .

Así que perdimos. Como para mucha gente de mi generación, aquello fue un golpe duro. No quiero decir que dejase toda actividad participativa pero, como mis dos hijos mayores, que llegaron a la mayoría de edad en los 90, me convertí en “oenegera”. Los gobiernos contaminan.

Desde entonces no recuerdo haber votado, salvo en contra.

Bueno, voté a favor de Esther Vivas en las últimas europeas, pero sabía que era un gesto testimonial.

El domingo votaré a PODEMOS. No solo por el método participativo de elaboración de su programa y de su lista de candidatos. No solo por sus ataques a la casta política, tan en boga. Votaré porque un pequeño triunfo puede ser la semilla de una nueva forma de hacer política.

En los últimos veinte años se ha fraguado, y en especial lo han fraguado las mujeres, un tercer sector, ni público ni privado, ni estado ni mercado, que está revelando su importancia capital en estos tiempos de crisis.

Desde el 15M, esta “casta dispersa” se ha ido politizando. Es gente capaz de sostener instituciones que funcionan en favor de una u otra causa, capaces de obtener apoyos y recursos y, sobre todo, de elaborar discursos coherentes y mejorarlos mediante el estudio y el intercambio de ideas.

Esta es la base de los Círculos de PODEMOS. Pasada la campaña electoral, y si esta no es un fracaso estrepitoso despues de tanto esfuerzo, los Círculos pueden ser una basa fantástica de políticas sectoriales y municipales participativas.

Y precisamente por eso, porque confío en que la ciudadanía del estado español está preparada para una nueva forma de hacer política, votaré con ilusión a PODEMOS.

 

Los orígenes del debate sobre el matrimonio homosexual

Artículo:

María Jesús Miranda
Sociología

 '70s Gay Rights Protests

Al inicio de la transición las socialistas me querían. Firmaron los papeles para que la LCR pudiésemos presentarnos a las elecciones constituyentes. Si no recuerdo mal, conseguimos más avales que votos.

Luego, en la campaña para las elecciones de 1982 acompañé a sus candidatas más ilustres, como Carlota Bustelo y Elena Arnedo (ginecóloga y primera mujer de Boyer) a sitios que ellas ni sabían que existiesen, como las Asociaciones de Mujeres de San Blas, La Elipa, Vicálvaro

Soltaban su argumentario de campaña y las señoras preguntaban: ¿Y con qué dinero vais a hacer todo eso?. Y ellas, muy lanzadas: “Persiguiendo el fraude fiscal y expropiando tierras improductivas”. Y las señoras decían: “Pues a ver”.

Según fuimos viendo nos fuimos distanciando. Pero en 1983 Carlota Bustelo me nombró Subdirectora del Instituto de la Mujer y en 1985 Dolors Renau me invitó a unas Jornadas Socialistas sobre la Mujer en el Congreso de los Diputados. Era una intervención muy cortita y decidí dedicarla a mis amigas lesbianas.

Sugerí a aquel ilustre público de diputados y senadores que “la tendencia era hacia el matrimonio entre personas del mismo sexo cromosómico”. Hoy suena un poco raro, pero entonces yo no sabía expresarlo mejor.

El viejo senador y ateneísta José Prat, que ya había sido durante la II República miembro de la Asociación de Abogados socialistas, escuchó con muchísimo interés, y me preguntó: “Oye, ¿no serás tú de esas neokantianas?”. Me acuerdo porque yo no sabía ni que existieran los neokantianos y supongo que me puse hasta colorada de vergüenza. Pero bueno, pude asegurarle sin mentir que carecía de cualquier influencia neokantiana.

Mira, pero planté mi semillita y treinta años después se aprobó el matrimonio homosexual.

Yuri Rueda, que anda en esas cosas LGTB, ha puesto el articulito al día. Como en todo, quedan tantas cosas por hacer…

¿Igualdad real para las personas no heterosexuales? Retos de los movimientos y de la izquierda

Artículo:

Yuri Rueda Estévez

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Si hace 30 años se constataba que la “tendencia estructural es a la constitución de parejas entre personas del mismo sexo cromosómico” como consecuencia del modelo de igualdad (legal) de las parejas, hoy esa tendencia se ha convertido en marea, ¡las parejas del mismo sexo ya son legión!

Tal vez exagere, pero así lo parece al menos en algunos barrios de algunas ciudades del Estado Español. La visibilidad de las parejas del mismo sexo va en aumento y se acerca a la “normalidad”. Esto es más cierto para las parejas de cishombres que para las de cismujeres; también en este ámbito, como en tantos más, la visibilidad de las mujeres es menor.

¿A qué se debe este aumento de las parejas del mismo sexo? Sin duda un elemento central es el recorrido jurídico de dichas parejas. A finales de los años 90 y comienzos de los 2000 diversas comunidades autónomas regularon las llamadas parejas de hecho, que permitía a las parejas, incluidas las del mismo sexo, inscribirse como tales para obtener algunos beneficios administrativos. Algunas fueron más avanzadas, ya que permitían la adopción por parte de cualquier tipo de pareja.

En 2004 el Congreso de los Diputados aprobó la extensión del derecho al matrimonio a las parejas del mismo sexo, estableciendo la ley más avanzada en el mundo al reconocer todos los derechos, incluido el de adopción, a todas las parejas.

Se puede decir que ese fue un ejemplo de que las leyes no siempre reflejan la realidad social sino que pueden modificarla. Si bien en el momento de aprobar la ley de parejas del mismo sexo la mayoría de la sociedad española se mostraba a favor del matrimonio, solo el 48% estaba a favor del derecho de adopción, según el barómetro del CIS de junio del 2004.

En 2010, apenas 6 años después de su aprobación, el 56% de la población española estaba de acuerdo con que las parejas del mismo sexo tuvieran derecho a adoptar (1).

¿Hemos alcanzado la igualdad real?

¿Ha supuesto la igualdad jurídica del matrimonio homosexual la igualdad real para las personas no heterosexuales? La realidad es que los centros educativos, los centros de trabajo y los ámbitos familiares siguen siendo espacios de discriminación.

Sigue siendo difícil mostrar públicamente afectividades no heteronormativas, con la excepción de los barrios que mencionaba en la introducción, en bares, restaurantes o demás espacios públicos.

Si bien la sociedad española es razonablemente tolerante con la homosexualidad si la comparamos incluso con países supuestamente avanzados de nuestro entorno, la tolerancia es completamente insuficiente. Muchos colectivos de liberación sexual suman a sus reivindicaciones el rechazo a la tolerancia.No queremos ser toleradxs, queremos ser respetadxs.

Hemos alcanzado un nivel de corrección política suficiente para que en general las personas no heteronormativas seamos toleradas (afortunadamente cada vez hay menos agresiones físicas y verbales) pero esto no implica que seamos respetadas. Y hasta que no se nos respete no desaparecerán el chiste, la chanza, la ridiculización, la humillación, toda esa serie de elementos discursivos que siguen construyendo una sociedad llena de obstáculos y desigualdades.

Y si bien las parejas homosexuales están razonablemente integradas en la sociedad española si la comparamos con nuestro entorno, ¿qué precio hay que pagar para estar felizmente integradx? A partir de la ley de matrimonio homosexual se ha implantado una asimilación heteronormativa de las parejas homosexuales.

Es decir, los avances sociales logrados a partir de la ley han supuesto la extensión de los modelos heteronormativos de valoración y exclusión social a las personas no heterosexuales. Nos han “compartido” sus valores. La pareja estable, la prosperidad material, la discreción sexual, los roles masculinos y femeninos normativos, la maternidad y la paternidad, la monogamia, son valores burgueses y heteronormativos a seguir si queremos ser personas socialmente integradas.

Solo así recibiremos a cambio tolerancia. Y no nos quejemos, que vivimos en el país más tolerante del mundo.

Es así que se construyen gays y lesbianas, personas respetables, integradas en su comunidad, con proyectos vitales relativamente predecibles basados en el consumo y cánones de belleza normativos establecidos por el capitalismo. ¿Pero qué sucede con bolleras y maricas, esxs individuxs abyectos que no siguen los valores heteronormativos burgueses? Pues lo mismo que con las personas heterosexuales que tampoco los siguen, como las personas promiscuas o las putas: son relegadas, excluidas y penalizadas socialmente.

La igualdad jurídica de las parejas del mismo sexo ha traído consigo, pues, la aceptación social de las parejas del mismo sexo heteronormativas y de las personas que se declaran homosexuales y se comportan de forma socialmente aceptable.

El siguiente reto en la lucha de liberación sexual deberá ser la visibilización, conquista y ocupación del espacio público del resto de personas que quedamos fuera de la norma heteronormativa. El siguiente reto es la despenalización social de los cuerpos, los deseos y los proyectos vitales múltiples y diversos.

¿A quién corresponde acometer esos retos? Obviamente no a la derecha. La derecha española es depositaria de tradiciones políticas retrógradas, cercanas a las corrientes católicas más tradicionalistas.

Su posición en toda la trayectoria jurídica del derecho al matrimonio fue siempre de oposición visceral e incluso mantuvo recursos ante el Tribunal Constitucional contra algunas leyes autonómicas de parejas de hecho y contra la estatal de matrimonio entre personas del mismo sexo.

Si bien algunas corrientes de la derecha más cercanas al liberalismo se han mostrado a favor de los derechos de las personas homosexuales, lo cierto es que la derecha española representa aquello contra lo que habrá que luchar en el desarrollo del reto de la visibilización y despenalización social mencionado anteriormente.

¿Corresponde por lo tanto a la izquierda? ¿Al movimiento de liberación sexual? ¿Qué relación hay entre ambos? El movimiento de liberación sexual tiene unos retos y unas responsabilidades a desarrollar en el seno, o en su relación con las organizaciones de izquierda. Y también la izquierda tiene retos de futuro en su influencia sobre el movimiento de liberación sexual.

Retos de la izquierda y el movimiento de liberación sexual

A pesar de que la lucha de liberación sexual ha sido en los últimos 40 años cercana a la izquierda, la relación entre ambas no siempre ha sido fácil ni ha ido de la mano. La izquierda más zorrocotroca ha hecho gala de sus inclinaciones machistas y homófobas sin atisbo de rubor ni de reflexión política alguna.

Para esa izquierda zorrocotroca, que bebía del marxismo tradicionalista que hablaba de “perversiones sexuales” y “desviaciones pequeñoburguesas” para referirse a la homosexualidad, no merecía la pena dedicar un minuto a ninguna reflexión que no aludiese a la lucha de liberación de la clase obrera porque dicha liberación traería inefablemente la liberación de todas las opresiones.

Opresiones, las patriarcales, que no dudaban en reproducir en el seno de sus organizaciones o en su vida personal (a este respecto, me permito recomendar Le relazioni pericolose. Matrimoni e divorzi tra marxismo e femminismo de Cinzia Arruzza).

Me preocupa más la heteronormatividad de esa otra izquierda, la que sí demuestra tener una sensibilidad por la lucha feminista y la lucha de liberación sexual. Esa izquierda que no solo dice estar concienciada y propicia la creación de grupos de trabajo de liberación sexual en sus organizaciones porque es políticamente correcto, sino que considera la liberación sexual como un pilar más de las luchas políticas de emancipación.

En esa izquierda comprometida se da a menudo una suerte de conformismo intelectual, de autocomplacencia, por haber evolucionado en sus planteamientos con respecto a la lucha de liberación sexual. En esa izquierda he oído cosas como “soy defensor de los derechos de los homosexuales pero los gays con pluma lo hacen para exagerar” o “un familiar muy cercano era homosexual y siempre lo acepté sin ningún problema, pero él no era femenino, era un hombre” a personas (cishombres) que sinceramente respetan y defienden los derechos de las personas homosexuales. Pero lo hacen desde discursos patriarcales y heteronormativos.

Valiéndome del ejemplo de la pluma de algunos maricas (algo que pone visiblemente nerviosos a los cishombres heterosexuales), no solo no ven el gran potencial político de la subversión de los roles heteronormativos asignados en base al sexo genital, sino que ni siquiera son capaces de respetar el derecho individual a comportarse libremente.

Señalaría este como el gran reto para el movimiento de liberación sexual en la izquierda. Es nuestra responsabilidad colectiva que las personas no heteronormativas no nos convirtamos en trofeos a mostrar, en floreros que demuestren lo modernas que son las organizaciones de izquierda, sino ser acicates que inciten a la reflexión crítica y a la subversión de los elementos discursivos basados en estructuras binaristas, patriarcales y heteronormativas.

También hay retos para la izquierda política en el movimiento de liberación sexual. Una de las consecuencias de la aprobación del matrimonio homosexual en el Estado Español ha sido el aburguesamiento del movimiento de liberación sexual.

Un gran sector del mismo, que se suele denominar mainstream, ha derivado en una mezcla de movimiento institucionalizado cuyo ámbito de acción es el de asesoramiento y consultoría de administraciones públicas (labor por cierto absolutamente necesaria) y club de ocio y organización de eventos.

Basta observar las acciones de las asociaciones de gays y lesbianas mayoritarias del Estado. Con organizaciones empresariales como aliadas organizan macrofiestas basadas en el llamado consumismo rosa y publicitan un estilo de vida burgués y elitista.

Han vaciado totalmente de contenido político manifestaciones como el día de la liberación sexual de Madrid, transformando lo que anteriormente fue una manifestación en un carnaval, un desfile, una marcha festiva.

Es tarea de la izquierda no solo combatir este discurso sino también acercarse y acompañar las reivindicaciones del movimiento de liberación sexual alternativo y combativo. Parte de los movimientos sociales, del ámbito de la liberación sexual pero también de muchos otros ámbitos, han quedado decepcionados con las organizaciones políticas de izquierda.

En algunos casos por su falta de implicación en las luchas, en otros por los intentos de fagocitación y apropiación de los movimientos sociales. Esta decepción ha llevado, por ejemplo, a parte del movimiento queer a posiciones individualistas que niegan la utilidad de la colectividad como herramienta de cambio político.

Es responsabilidad de la izquierda llevar a cabo la necesaria autocrítica ante estas prácticas y refundar las metodologías de relación con los movimientos sociales y la sociedad en general, para convertirse de una vez por todas en una herramienta real al servicio de los movimientos sociales y de la ciudadanía oprimida.

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1. Riveiro A (2011, 11 de mayo). La mayoría de los españoles aprueba el matrimonio y la adopción homosexual. El País, sección Sociedad.

El trabajo también es de las mujeres

Artículo:

María Jesús Miranda
Socióloga

Hemos celebrado, quien en la calle reivindicando un trabajo digno y con una paellita con los amigos, quien en un atasco y con una paellita con los amigos, el 1 de mayo. Eso si, la paellita no ha faltado, ¿eh?. Afortunadamente, la paella es uno de los pocos platos que, sobre todo en día de fiesta y entre amigos, preparan los hombres.

Y eso está bien, porque los demás días, casi siempre les toca cocinar a las mujeres. Salvo que sean cocineras profesionales (de colectividades, de restoranes familiares, nada de chefs de cinco  estrellas) cocinan “sin paga”, que decía Martirio. Trabajan, pero no cobran. Insisto porque esta distinción entre trabajo y empleo no acaba de meterse en la cabeza de la gente. Y hay que ver la de trabajo que se hace gratis.

Escribí el artículo que hoy comenta Sandra Ezquerra en un momento muy particular de mi vida. Mi madre había sufrido un grave accidente vascular y se había quedado completamente inválida. Mi padre nos preguntó a las cinco hijas si queríamos hacernos cargo. No a los tres hijos. Pero ninguna pudo aceptar. Dos vivían fuera de Madrid y el resto teníamos nuestros empleos y nuestras familias. Yo además, convivía con mi suegra, que había decidido que “no me podía entender” y se pasaba la vida queriendose enfadar conmigo.

Quiero decir, lo escribí porque me afectaba personalmente. Y lo hice desde una óptica que poca gente entendía entonces: la crisis fiscal del Estado. Un economista norteamericano de formación trotskista, J. O’Connor, escribió, en 1973, un libro titulado “La crisis fiscal del Estado”. Entendió perfectamente que, después de los tratados de Bretton Woods, de la institucionalización de lo que hoy llamamos economía neoliberal y globalizada, ningún estado podría mantener políticas socialdemócratas.

El libro no se publicó en castellano hasta 1981 (editorial Península) y que, a mi me conste, lo entendimos tres: un viejo amigo economista, Jesús Albarracín, que ya no está entre nosotros y que fue quien me lo recomendó; una servidora y, ahora me he enterado en Google, otro profe de la Complu, Manuel Fernández del Riesgo, que escribió en 1994 un artículo titulado “La democracia y el futuro del socialismo” en el que cita tanto a Albarracía como a O’Connor.

El fin de las políticas socialdemócratas tenía dos víctimas inmediatas: los viejos y las mujeres. Lo de los viejos era tan claro que los socialdemócratas españoles forzaron el pacto de Toledo sobre las pensiones en 1995, cuando a Felipe González le quedaban dos telediarios.

De las mujeres solo nos acordamos nosotras mismas, y reivindicamos el trabajo de cuidados. Pero lo intentos de Zapatero por responder a esa demanda (Ley de Dependencia, cheque bebé…) estaban ya condenados al fracaso.

A partir del 2000 los abuelos han ido sustituyendo a las guarderías. Ya ha sentenciado la Ley Wert que la educación de 0 a 3 años no es cosa de educación, sino de asuntos sociales…

El capitalismo es incompatible con la remuneración del trabajo de cuidados, ni en el ámbito público ni en el privado. Solo la reducción de la jornada de trabajo y la renta básica pueden poner las bases para conseguirlo, aunque nos reste a las mujeres la interminable batalla privada porque estos beneficios sociales no se utilicen para meternos otra vez en casa.

Porque la mística de la femineidad ataca de nuevo, advierto. Acaban de ponerle la medalla al mérito policial a la Virgen del Amor Hermoso.